viernes, 15 de agosto de 2014

Los chicken bus

El colorido autobús frenó bruscamente, levantando una polvareda que recubrió como una pátina su cuerpo sudoroso. 

- ¿A La Antigua? - le preguntó el ayudante colgado literalmente de la escalerilla de la puerta delantera del chicken bus; un viejo autobús escolar estadounidense, verdadera pieza de arte urbano, tuneado y reconvertido al transporte público. En el interior, el pasaje, tan colorido como el ecléctico diseño de su carrocería, aguantaba estoicamente las incomodidades del viaje, observando con curiosidad a aquel hombre blanco con aspecto de gringo que aguardaba en la cuneta bajo un sol impenitente.

Confundido por el apremio del conductor se preguntó cómo podría entrar un alma más en aquel “Camarote de los hermanos Marx”.