sábado, 6 de junio de 2015

Amanecer


Abrió los ojos sobresaltado y apenas pudo vislumbrar las siluetas difusas de la habitación. Hizo un enorme esfuerzo para intentar ubicarse, recordar en dónde se encontraba y, sobre todo, tratar de poner un poco de orden en su mente en la que se amontonaban los recuerdos, incapaz de distinguir si eran reales o formaban parte de un sueño. Confundido, como si estuviera inmerso en una espesa neblina que lo desorientaba hasta el extremo de causarle una enorme sensación de ansiedad, extendió la mano bajo las sábanas, quizás buscando la confirmación material, la prueba de que no había sido una invención.

A medida que los minutos transcurrían, la claridad del amanecer fue iluminando la estancia y, en su mente,  la confusión fue dando paso a la certeza… y una sonrisa iluminó su rostro.

Fuera amanecía y los primeros rayos de sol iluminaban la jungla de antenas que crecía exuberante sobre los tejados de la ciudad, dando paso a un nuevo día.