lunes, 17 de julio de 2017

Escalón a escalón


Elevó un poco la delicada copa para descubrir al contraluz las tonalidades rojo rubí intenso antes de paladear una vez más la penetrante y deliciosa bebida. Intensa y redonda, con sabor a chocolate negro y aroma a frutos rojos silvestres,… todo un reto para Norte, hacerse con la maravillosa y desbordante complejidad del vino de Oporto.

Posó la copa sobre la mesa y se arrellanó en el cómodo sillón que presidía la terraza sobre los ondulantes bancales que descendían hasta el río Douro. Simplemente llegar hasta allí se había convertido en una deliciosa y maravillosa odisea. La estrecha y serpenteante carretera atravesaba, una tras otra, hermosas Quintas vinícolas que descubrían, tras cada curva, una nueva faceta de un paisaje cambiante que combina un medio natural incomparable con la intervención humana; una mixtura que no siempre es garantía de éxito, pero que en el caso de los viñedos del Douro se ha convertido en una hermosa y feliz realidad.


Era un simple aficionado, pero Norte tenía claro que el vino de Oporto era una increíble carambola. Un conjunto de circunstancias en las que variables como el suelo, el clima, contextos históricos y la pasión por el trabajo bien hecho habían confluido, convirtiendo al vino de Oporto en uno de los mejores vinos del mundo. Una simbiosis entre el medio natural y la determinación casi obsesiva del hombre que han concluido en una alianza que se mantiene desde hace varios siglos.

Viendo aquellos viñedos en terrazas, trepando escalón a escalón en bancales dibujados sobre los suelos de esquistos, Norte comprendió que eran precisamente los terrenos conformados por esas rocas metamórficas, con una fortísima intervención humana, las que le proporcionaban a las cepas un buen drenaje  y una elevada absorción de la radiación solar, acumulando calor durante el día y soltándolo por la noche. Esa era, sin duda, una circunstancia que hacía de los caldos cultivados en esta zona algo singular.



En ese momento el sol había logrado disipar por completo la capa de niebla con la que el día había amanecido  y la temperatura había comenzado a subir paulatinamente, así que Norte se vio obligado a refugiarse bajo la enorme sombrilla que amparaba buena parte de la terraza.

A pesar de que se encontraba a finales de octubre y que las hojas habían comenzado desprenderse de los viñedos, todavía se podía disfrutar del hermoso espectáculo que los portugueses han dado en llamar “otoño de fuego”. Todo un espectáculo para los sentidos, donde el color rojizo de los cultivos se combina con el olor etílico de las uvas maduras, despertando en él sensaciones que le recordaban a su juventud.

Y es que quizás esa fuese otra de las particularidades que hacen excepcional al vino cultivado en esta región. Las características climáticas de la región, con cultivos situados en profundos valles expuestos al sol y resguardados de los vientos húmedos del Oeste por las sierras de Marao y Montemuro.


Pero quizás los aspectos más sugerentes para Norte eran, sin duda alguna, los avatares históricos que dieron lugar a la denominación de origen más antigua del mundo allá por 1756. Porqué, en el caso de los vinos de Oporto, su proceso de elaboración se debe a circunstancias económicas e históricas casi casuales.

Norte sonrió al recordar cuando, tan solo hacía unos instantes, Doña Renata, la patrona que regentaba la casa rural donde se alojaba, le relataba con devoción que todo había comenzado hacía más de 300 años, cuando los comerciantes ingleses que transportaban en barco lana hasta Portugal comenzaron a buscar productos para rentabilizar el viaje de vuelta y los vinos de Oporto comenzaron a ser transportados y pronto muy demandados, en buena parte por la escasez de los vinos franceses debido al empeoramiento de las relaciones entre Francia e Inglaterra. Pero un último obstáculo debería ser salvado, ya que muchos cargamentos se echaban a perder durante el viaje.

̶  Los vinos no viajan bien.  ̶ Le recordaba Doña Renata, mientras le relataba que solo aquellos que tenían un mayor contenido en alcohol llegaban en buenas condiciones a Inglaterra,… de ahí que, a reforzar los vinos con brandy y llegar a las sofisticadas y complejas fórmulas,  fue solo cuestión de tiempo.


Es la historia del río Duero, es la historia del esfuerzo de generaciones de viticultores de un vino mítico y legendario cultivado escalón a escalón,… es la historia del vino de Oporto.