A medida que avanzaba trabajosamente por la empinada senda, Norte percibía las señales de que el artista continuaba inexorable su obra. Es primavera en el Jerte y la naturaleza despierta arrolladora. Los rebollos se desperezan y comienzan a asomar sus pelosas hojas y los cerezos cubren el lienzo de un blanco níveo.
Como un artista invisible, la naturaleza continua con su obra eternamente inacabada, pero tan hermosa e irresistible que admirarla quita el aliento. El dominio sobre la materia es total, sin improvisaciones, solo conocimiento, voluntad y constancia para dar como resultado la más bella creación.
Y por fin llega a su destino,… en esa parte de la creación el artista no ha dejado de trabajar ni un solo instante. Sobre el duro lecho de granito el agua de la Sierra de Tormantos ha labrado pacientemente formas caprichosas durante miles de años que solo responden a las leyes de la física. Son las marmitas de gigante en la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos en el valle del Jerte. Es la búsqueda de la magia en lo real.





