lunes, 14 de septiembre de 2020

El círculo mágico







  •  argumento que te salga al hacer clic en el botón Generar nuevo argumento.
  • Escribe un microrrelato de hasta 250 palabras como máximo basándote en todos o alguno de los elementos que os aparezca en el argumento generado.
  • Publica el microrrelato en tu blog junto al argumento en el que te basaste. Explícanos qué elementos de ese argumento escogiste para escribir tu micro.
  • Deja un enlace a tu micro en los comentarios de esta entrada para que pueda añadirlo a la lista y que todos puedan leerlo.
  • Tienes de plazo hasta el 30 de septiembre.

Argumento que me salió al  hacer clic en el botón “generar nuevo argumento”:

"Una funcionaria del estado con poderes para leer la mente y un piloto de aviones que es aficionado a los documentales de animales, investigarán la desaparición de una científica que había descubierto la forma de acabar con las gripes estacionales, cuando aparece en escena una tatuadora, en una historia de viajes que habla sobre la enfermedad y las heridas sentimentales."

El círculo mágico

María comprobó la hora local y nada más desembarcar tomó un taxi para dirigirse directamente al Ministerio. A pesar de su vuelo transatlántico de 13 horas, su cerebro bullía con una actividad inusitada.

Durante su estancia en Montevideo había coincidido en su hotel con la tripulación de una compañía aérea. Fue puro magnetismo. Un cruce de miradas, la coincidencia de habitaciones contiguas, sus alucinantes historias de filmaciones del medio natural y su militancia activa en las filas de los antivacunas junto con la irresistible sensualidad que desplegaba aquel piloto hicieron el resto. Después vendrían los besos, las caricias, los dulces momentos en la habitación y aquel tatuaje como recuerdo indeleble.

Nada más llegar se dirigió directamente al despacho del supervisor.

 ― ¿Cómo ha ido todo? ―le preguntó nada más verla, con la inexplicable inquietud que siempre sentía cuando hablaba con su subordinada.

 ― Todo ha ido bien, Juanma. He encontrado a Lidia, nuestra investigadora desaparecida. Está trabajando en algún lugar de Uruguay que no me autorizó a revelar. Créeme si te digo que se trasladó allí por propia voluntad porque en aquellas latitudes comienza el otoño y podrá seguir investigando ―respondió tras enviar un sutil mensaje telepático que eliminó cualquier rastro de recelo en los pensamientos del supervisor.

Nada más salir, María sonrió satisfecha. Ahora solo tendría que “convencer” a Lidia sobre la inutilidad de las vacunas. Mientras tanto retiró la manga de su chaqueta y el tatuaje asomó en el antebrazo y un cúmulo de sensaciones recorrió su cuerpo.

250 palabras
Se emplearon todos los tópicos de la propuesta.

martes, 1 de septiembre de 2020

Deliciosa, hermosa, modesta, refinada...


… y quizás se le pudiesen atribuir cientos de adjetivos más, pero es que cuando vio por primera vez la pequeña ermita encaramada en unas peñas en la aldea de Vallespinoso de Aguilar, enseguida se percató de ese halo especial que rodea a las cosas bellas,… con vida propia, y este era el caso de Santa Cecilia, un hermoso ejemplo de románico palentino de finales del siglo XII.

En algún lugar había oído que el arte se expresaba a través de la capacidad de manejar la materia por parte del artista, y en este caso Norte no podía estar mas de acuerdo. Los maestros canteros habían construido un pequeño templo que se mimetizaba con el entorno que lo rodeaba; era como una excrecencia de la propia madre tierra que los elementos habían modelado de forma caprichosa hasta obtener como resultado una deliciosa, hermosa, modesta y refinada ermita.


Una obra sencillamente deliciosa… en la que los creadores de Santa Cecilia habían concebido con su trabajo un universo iconográfico en el que se representan formas fitomórficas y geométricas que conviven con escenas bíblicas, animales fantásticos, arpías y labores cotidianas. Tanto era así que durante un buen rato Norte se detuvo a observar con detalle la puerta de grandes proporciones que se abría en una profunda bocina compuesta de siete arquivoltas, alguna de ellas decorada con un hermoso catálogo vegetal.


Hermosa,… y no solo por por la armonía que destilaba el conjunto, sino por esa vida propia que la ermita emanaba desde su interior, en una suerte de goce estético en el que Norte se vio atrapado desde el primer instante.


Modesta… por sus pequeñas dimensiones y el entorno austero en el que se encontraba. Y es que Norte no dejaba de asombrarse que con tan solo dos espacios, una nave rectangular y un ábside semicircular adosado a su cabecera, sus creadores hubiesen podido levantar un templo tan sencillo y a la vez tan hermoso.


Y refinada,… con unos sillares perfectamente trabajados, en donde sus creadores han cincelado formas imposibles; tal vez en un intento de estimular nuestra sensibilidad y sentimiento quizás más que a nuestra comprensión y razonamiento.

sábado, 11 de julio de 2020

Cerrado por vacaciones 2020

miércoles, 1 de julio de 2020

El cenobio mágico


Desde la distancia, el emplazamiento simplemente lo sobrecogió,… frente a él, emboscado bajo un enorme promontorio rocoso, el cenobio parecía que en cualquier momento podría desaparecer sepultado por la montaña. 

No obstante Norte elevó su ceja izquierda, al tiempo que esbozaba una sonrisa, al recordar que desde hacía más de mil años aquel conjunto monástico formaba parte del conglomerado rocoso que lo amparaba. 

Todo allí parecía trasladar al visitante a un ambiente de retiro en soledad, lejos de los placeres mundanos y en contacto con el medio natural que allá por el siglo X propició la fundación del monasterio. 

San Juan de la Peña despliega un halo mágico que enseguida atrapó a Norte… un medio natural escarpado que desafia la existencia de cualquier edificación en la que más que una construcción realizada por las manos del hombre, los edificios armonizaban de tal modo con el medio natural que parecían formar un conjunto único, resultado de la acción conjunta de las fuerzas geológicas y la erosión del viento y la lluvia, 


... un pasado cargado de historia y en el que, al abrigo de sus muros, se escribió, durante los siglos XI y XII, buena parte de la historia de la monarquía aragonesa. Después, a medida que las conquistas cristianas avanzaban hacia el Sur, fue perdiendo la influencia que ejercía y con ello las preferencias de los monarcas, 


… leyendas fantásticas que sitúan en este cenobio el Santo Grial allá por el año 713 para ponerlo a salvo de los ejércitos musulmanes, 


… y una riqueza arquitectónica única debida su belleza y a la singularidad de su emplazamiento que hace que los artistas hayan tenido que acomodar las piezas a la estructura del terreno. 


… y un claustro que quita la respiración; uno de los elementos más relevantes del monasterio, obra del Maestro de Agüero, un artista anónimo que plasmó bellísimas escenas bíblicas en sus capiteles. 



Todo en San Juan de la Peña rezuma arte e historia, un conjunto mágico en un enclave único.

sábado, 13 de junio de 2020

El capricho rojizo de la naturaleza



Dio un rápido vistazo al espejo retrovisor de su automóvil y Norte no pudo menos que volver a maravillarse. A sus espaldas, todavía coronada de nieve, la cordillera que separaba la Península Ibérica del resto del continente europeo conformaba un fantástico espectáculo. Una cadena montañosa de más de 400 km de longitud y cumbres de más de 3.000 m que emerge del Mar Mediterráneo para morir en el Mar Cantábrico. 

Se adentraba ahora en el Prepirineo, una franja montañosa con cumbres de menor altura y profundos y estrechos valles recorridos por ríos caudalosos, considerada la antesala de la Cordillera Pirenaica. Y ese era precisamente su destino, ya que esa estrecha banda montañosa se caracterizaba por contener enormes depósitos de conglomerados procedentes de los arrastres de ríos y glaciares hacia la depresión del Ebro. 

Quizás por ello se llevó una pequeña decepción cuando la carretera por la que conducía, serpenteando junto al cauce del río Gállego, le mostró un bello paisaje pero ni rastro de las formaciones geológicas que estaba buscando. Por un momento pensó que se había equivocado o que quizás las descripciones que le habían hecho de ellas fuesen un poco exageradas; no en vano ya le había ocurrido en otras ocasiones que los relatos de sus interlocutores habían resultado excesivamente entusiastas.


Pero todo cambió cuando, tras una curva, la carretera y el río se encajonaron en un pequeño cañón. Y allí estaban, no cabía la menor duda. Había llegado a su destino, los Mallos de Riglos, unas monumentales formaciones geológicas constituidas por un conglomerado de arena, arcilla y cantos rodados consolidados con carbonatos. 

Después, millones de años de erosión y plegamientos de la corteza terrestre dieron como resultado unos fantásticos farallones de más de 250 m de altura denominados “mallos”. De un hermoso color rojizo, debido a las arcillas y el mineral de hierro que forma parte de su composición, conforman unos singulares escarpes rocosos que fueron quedando aislados de la montaña debido a la erosión. Era como si, una vez más, la naturaleza hubiese dado rienda suelta a su imaginación y las suaves y verdes laderas tapizadas de enebros y sabinas alumbraran el capricho rojizo de la naturaleza.


Durante un buen rato se quedó contemplando la estampa que tenía ante sí y, por unos instantes, deseó ser un experimentado escalador para poder trepar por esas paredes y poder compartir con las colonias de buitres leonados y quebrantahuesos que habitan sus paredes, las hermosas vistas de los cañones del río.


Cuando por fin pudo abstraerse de la sugestiva atracción que la pared rojiza ejercía sobre él, Norte se dirigió a la pequeña localidad de Riglos que, desde hacia siglos, se asentaba a su abrigo. Le esperaba algo quizás no tan excitante como la escalada, pero seguro que muy emocionante y conmovedor; se trataba del Camino del cielo, una ruta de senderismo que lo llevaría a través de los mallos, un espectáculo para los amantes de la naturaleza.

lunes, 1 de junio de 2020

La naturaleza guardada


Qué difícil era llegar allí,… y no solo físicamente. Antes, Norte tuvo que pedir un permiso administrativo para después desplazarse hasta el Macizo Central, una amplia zona montañosa prácticamente despoblada en Ourense. Se sentía en cierto modo un privilegiado, ya que sería una de las 35 personas que ese día podrían visitar el lugar.

Flanqueado por la Sierra de Queixa y la Sierra San Mamede con picos de más de 1.700 m de altura, es donde se esconde el parque natural de O Invernadeiro. Un espacio donde todo es naturaleza,… más de 5.700 ha de protección ambiental para un lugar en el que no existen asentamientos humanos, una propiedad que no ha sido dividida desde la Edad Media cuando su uso era el pastoreo y la caza hasta que en 1997 fue declarado parque natural, cerrando así su estrecho vínculo que siempre ha tenido con el medio ambiente… es la naturaleza guardada. 

Una sucesión de montañas ondulantes acoge hermosos bosques de robles, tejos y acebos junto con grandes extensiones de matorral bajo que sirven para dar cobijo y sustento a jabalís, armiños y martas, también a corzos y cabras,… son los terrenos de caza del lobo y reciente también del oso que vuelve a recuperar sus dominios.

Son las viejas montañas galaicas desgastadas por el tiempo que, metódico e incasable, modeló sus profundos valles y sus redondeadas cumbres hasta conseguir un resultado excepcional. El viento, la lluvia y el hielo desgastaron y meteorizaron con la paciencia de un viejo artesano cada uno de los rincones de O Invernadeiro, permitiendo que el matorral bajo crezca en los suelos mas pobres mientras que allí donde el suelo es un poco más profundo los acebos, los robles, abedules, tejos y castaños dominen la vegetación. 

Ahora, desde allí arriba, Norte sentía que el farragoso papeleo administrativo y el largo viaje que había tenido que realizar habían valido la pena. El viento en su rostro, los aromas y los paisajes que estaba disfrutando conformaban una hermosa sinfonía que solo la naturaleza sabe interpretar.











viernes, 15 de mayo de 2020

El discreto encanto del jardín escondido


Quizás no fuese el jardín del Palacio de los marqueses de Fronteira en Benfica con sus setos de boj exquisitamente recortados y su fantástico muro recubierto de azulejos, o el jardín sagrado del Bom Jesús en Braga, con su extraordinaria escalinata; tal vez fuese irrelevante si se compara con la monumentalidad de las caprichosas e imposibles terrazas del jardín de la Casa de Mateus en Vila Real; y por supuesto nada equiparable con los jardines del Palacio Nacional de Queluz muy cerca de Lisboa.



Desde luego el jardín del Palacio dos Biscaínhos era mucho más modesto, mucho más pequeño y, sobre todo, mucho más discreto, tanto que muchas veces pasaba desapercibido para los turistas que recorrían las calles de aquella pequeña ciudad. Quizás la mesura que, en todos los sentidos, destilaba el lugar fuese precisamente lo que a Norte más le atrajo de aquel jardín barroco escondido en el centro de la ciudad de Braga.


Sus parterres, con los setos de boj, y sus formas geométricas rivalizan con grutas artificiales, pérgolas, fuentes y esculturas en un juego de seducción en el que la vegetación protagoniza el papel principal.

Es el jardín barroco reinterpretado por la cultura portuguesa en el que se aglutinan las influencias italianas y francesas con pinceladas y propuestas propias como la utilización de los azulejos.


Y si todo ese artificio no fuese suficiente, el jardín se engalana con ejemplares soberbios como el tulipanero de Virginia y los rincones con camelias que dejan adivinar la arquitectura de los edificios del palacio.


Y en la planta baja del edificio, la decoración estriada de los suelos y el mimo en la decoración de los establos pone de relieve la importancia de los caballos en el día a día de los moradores de la casa.



Mientras tanto, los azulejos retoman el protagonismo decorando escaleras y paredes en una especie de lenta y modesta transición que trasladó a Norte a la hermosa y serena escenografía barroca desplegada en los salones y las habitaciones del palacio.

Un bello palacio residencial barroco en el que se combina la racionalidad con el gusto por las formas geométricas de su discreto y encantador jardín escondido.