viernes, 1 de noviembre de 2019

Para la guerra de otros


La mañana transcurría parsimoniosa, lenta, como apesadumbrada. El cielo plomizo, decorado con nubes grisáceas, daba al entorno agreste y austero de la Sierra do Xurés, un aspecto acerado y frío que acentuaba si cabe, todavía más, la grandiosidad del paisaje que lo rodeaba.



Llevaba casi dos horas ascendiendo por una senda exigente que lo llevaría directamente a su destino, la Mina das Sombras. Una antigua explotación minera de wolframio a 1.200 m de altitud, perdida en un rincón del Parque Natural Peneda -Xurés, en Ourense, … a tan solo unos cientos de metros de la frontera con Portugal.



Todavía resoplando por el esfuerzo, Norte se detuvo unos instantes para recuperar el aliento y disfrutar de la simple contemplación del entorno. Todo a su alrededor latía con el acompasado ritmo de la naturaleza. Esa cadencia pausada que hacía de los brezales que tapizaban las laderas con su intensa floración fucsia, un hermoso y colorido lienzo.


Por todas partes, allí donde la vegetación fue incapaz de arraigar, afloraban las formaciones graníticas, restos que el hielo depositó hace 15.000 años cuando las lenguas glaciares descendían por estos valles, modelando el terreno como solo la naturaleza y el tiempo son capaces de hacer.


En ese mundo de escarpadas laderas, gargantas de ríos imposibles y fantasmagóricos bolos graníticos conviven especies como el lobo, el águila real o la cabra montés. Y para su observación Norte es sabedor de que solo es necesario tener un poco de suerte … y mucha paciencia.



Continuó ascendiendo trabajosamente por la pedregosa senda que los mineros utilizaron antaño para subir los materiales necesarios para la explotación y para bajar los sacos de mineral a lomos de las bestias. Un camino espantoso en el que todavía se pueden imaginar las penalidades de aquellos hombres dispuestos a arrancar de las entrañas de la tierra el preciado material.

Y es que, en plena postguerra de la contienda civil española, cuando el hambre, la pobreza y la miseria se apoderaron del país, algunos pueblos medraron arrimados a los yacimientos de un mineral que serviría para la guerra de otros.

Fue entonces cuando Norte recordó que el wolframio es un mineral muy escaso pero con importantes aplicaciones bélicas, empleado para endurecer las aleaciones de acero, lo que lo hace insustituible para revestimientos de cañones y mejora de los blindajes, … un fin mucho menos honroso que los filamentos incandescentes de las bombillas para los que se usaba en tiempos de paz.

Mientras, a medida que se acercaba a la explotación, los restos de antiguas construcciones comenzaron a aparecer. Aquí y allá los últimos vestigios de la presencia humana luchaban por no desaparecer engullidos por la vegetación que de un modo inexorable recuperaba, en una suerte de lenta pero eficaz ofensiva, una a una todas las plazas perdidas.


La demanda de este escaso mineral en la II Guerra Mundial por aliados y alemanes favoreció la escalada de precios acentuando el contrabando de pequeñas cantidades por la población local. Fue entonces, en el momento que Norte se asomó a la bocamina, cuando se imaginó a los mineros ocultando el mineral para después comercializarlo clandestinamente y así sacar adelante a sus familias.



Padecimientos, persecuciones y hambruna en la postguerra española que ahora yacen sepultadas por la naturaleza, pero vivas en la memoria de la población que todavía recuerda las penalidades que sirvieron para la guerra de otros.






43 comentarios:

  1. Cada vez son más y más interesantes tus reseñas. Contagias entusiasmo por la naturaleza, ya sea en la Sierra do Xurés o el cualquier otro paisaje urbano o rural del cualquier punto de nuestro planeta. Entusiasmo, respeto, maneras de contarlo y mostrarlo... esta vez de aquella oscura España de posguerra donde la guerra de otros sepultó casi casi hasta la memoria.
    Mi padre fue de niño y jovencito minero de carbón en la cuenca minera de Olleros de Sabero, León y me contó muchas historias que no quedan en el olvido.
    Un abrazo Norte.

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    1. La naturaleza, en todas sus facetas, quizás consiga mitigar con el paso del tiempo las huellas en el medio natural de ese pasado triste y vergonzoso, … pero creo que será incapaz de borrar los recuerdos...
      Muchas gracias por tu tiempo y tus comentarios Isabel!

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  2. La Sierra do Xurés, que al menos para mí era una gran desconocida, ha quedado retratada por Norte de una manera genuina y con impresionantes implicaciones históricas. Y es que además de ese bello entorno agreste tapizado de flores, la historia de la mina de wolframio es espeluznante. Hoy la guerra de los minerales nos lleva hasta África, al coltán y a nuestros propios teléfonos móviles que son la paradoja de las armas que se forjaban en la Segunda Guerra Mundial a cuenta del famoso wolframio.
    Fuerte abrazo y gracias por una divulgación única.

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    1. Así es Miguel, es algo muy parecido. Te sorprendería como en plena II Guerra Mundial se libró en Galicia y en algunos lugares del Norte de España y Norte de Portugal (lugares dónde había este escaso mineral) una sorda batalla de espías entre las potencias beligerantes. No se si conoces una película "Lobos sucios" de Simón Casal que relata la triste historia de las minas de wolframio gallegas en los años 40.
      Un abrazo!

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    2. La voy a tratar de encontrar o al menos buscar información sobre la película. Gracias por la información. Desconocía la existencia del filme ;-)

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  3. Fantásticas fotos y precioso lugar "A Sierra do Xurés," El espectáculo que nos brindas con tus fotos y tus palabras es inmejorable. La gentes de ese lugar pasaron penalidades en una época triste de nuestra historia,con el wolframio conseguían un dinero que les permitía comer una vez al día.
    Te felicito por las fotos y por llevarnos hasta ese rinconcito de nuestra Galicia tan olvidada por muchos.
    Un abrazo Toño.
    Puri

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    1. Así es Puri, a Serra do Xurés alberga un rico patrimonio no solo natural. Junto con la historia y la tradición se dan la mano para dar como resultado un lugar fascinante. Muchas gracias por tu visita!

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  4. La belleza inmensa de la naturaleza mezclada con el peso del pasado y de la la Historia. Me ha encantado, Norte, sobre todo el texto porque tampoco yo conocía este rincón.

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  5. La historia va dejando su huella en nuestro entorno, solo hay que ser observador para ver la vida que otros que han pasado antes por allí han llevado.
    SAludos.

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    1. Así es, tal y como dices los paisajes están llenos de huellas de la impronta dejada por los humanos. Lamentablemente en la mayoría de los casos esas cicatrices son muy profundas.
      Gracias por tu comentario Manuela!

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  6. Un ascenso penoso hasta la misma mina que nos has amenizado con bellísimas fotos de la naturaleza y contextualización histórica no exenta, en ocasiones, de poesía. Es una combinación muy difícil de elementos pero el resultado es inconfundible: el disfrute de tus lectores.

    Por cierto, la foto de los brezales en flor y la última (no digo el nombre del bichito para no meter la pata) me han enamorado. ¡Gracias!

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    1. Pues fíjate Julia que en este caso la combinación ha sido bastante sencilla
      ya que la Sierra de Xurés conjuga medio natural con historia y tradición, así que Norte no hizo más que servir de mero relator...
      Por cierto, el bichito es lagartija gallega o de Bocage (Podarcis bocagei) endémica del noroeste ibérico. A Norte le fascinó cuando la vio allí tomando el sol sobre una vieja vagoneta minera.
      Muchas gracias por tu tiempo y tus comentarios!

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  7. Todo mi agradecimiento por conducirnos a sitios ignorados por mí e ilustrados con tan bellas fotos, donde se mezclan lo agreste con la explosión de colores y algunos animales del lugar.
    El texto es otra maravilla. Con un tono poético nos cuentas momentos duros de la historia de España. Te felicito, Norte.
    Un gran abrazo.

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    1. Es un hermoso lugar repleto de historia,... Muchas gracias por pasarte y por dejar tus comentarios Mirella!

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  8. Gracias Norte por edificarnos y regalarnos el contraste actual de aquellos lugares que sirvieron de escenario para "trasegar armas".

    Lamentablemente la guerra bélica continúa en muchos paises, pero existe otra guerra quizás menos sangrienta a corto plazo, pero de mayores alcances catastróficos a largo plazo, es la guerra industrial, que sigue matando el planeta, depredando los bosques, envenenando el agua, la tierra y el aire, y lo peor haciendonos dependientes de su permanecia a través de la demanda de tecnología, celulares, laptop, y un sin numero de cosas que aún no han salido a la luz, pero que a la larga resultan letales, tanto fisica como mentalmente.

    Pero a pesar de todo eso, la naturaleza nos sigue obsequiando su belleza, tus fotos son la viva muestra de que ella tiene suficiente poder para resistir y levantarse de nuevo.

    Me encantó leerte, una narración limpia y muy interesante.



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    1. Lo acabas de decir fenomenal,... la duda, cada vez más patente, es que ya estemos llegando a un punto de no retorno.
      Gracias por tus comentarios!

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  9. Tu prosa convierte cualquiera de las reseñas viajeras de Norte en un placer para el lector curioso por conocer nuevos lugares y nuevas historias. La contemplación de los restos de cualquier edificación abandonada, el conociendo sus orígenes, nos hace viajar al pasado y revivir lo que vivieron otros en aquel lugar. La vista de esas vías semienterradas y la antigua entrada a la mina dan un aspecto casi fantasmagórico, dando a entender de lo que es capaz de cubrir o transformar el tiempo. Pensar en cómo se las veían los trabajadores para soportar ese duro trabajo es otro de los aspectos que siempre me han llamado la atención, como cuando atisbo una ermita o las ruinas de un castillo en lo más alto de un risco casi vertical.
    Un abrazo.

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    1. Creo que lo has captado a la perfección,... en realidad el tiempo cubre,... pero los recuerdos permanecen. Feliz domingo!

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  10. Tengo sentimientos encontrados con el relato que haces. Por un lado, el paisaje me parece de una belleza estremecedora ¡El brezo en flor es una preciosidad! Creo que únicamente lo había visto en pequeñas macetas en las floristerías. Pero, por otro lado, pienso en la dureza extrema del clima y la montaña para los trabajadores que alimentaban "la guerra de otros".
    Lo que cuentas sobre los pequeños hurtos de material para poder llevar algo más a casa es una de esas historias que se siguen dando aún con el coltán en las minas africanas ¡Tristes historias que se perpetúan!
    Me ha gustado el recorrido de hoy.

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    1. El brezal es un hábitat singular muy común en el Noroeste de la Península Iberica,... en primavera las ericas llegan a pintar de tono morados y rosados laderas enteras,... todo un espectáculo. Lamentablemente todo ese derroche de la naturaleza no es capaz de borrar el horror sufrido en muchos de esos lugares.
      Feliz domingo!

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  11. ¡Qué maravilla de paisaje! No llegué a visitarla durante el año que estuve de maestra en aquella apartada pedanía del municipio de Xinzo de Limia, pero viendo tu fantástico reportaje fotográfico, pues me recuerda también a esa otra zona de Orense, que tampoco queda tan lejos.

    Estas minas de wolframio me recuerdan a las de Navasfrías de Salamanca, que también están abandonadas.

    Muchas gracias, Toño, por compartir tus impresiones recorriendo ese bellísimo entorno natural comprendido en el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés en la provincia de Orense.

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    1. Pues sí que queda muy cerca de Xinzo de Limia,... aunque el paisaje es un poco diferente ya que el Xurés constituye un medio más agreste que las ricas tierras de Xinzo. Muchas gracias por pasarte y comentar y feliz semana!

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  12. Hola Norte no conocía la zona ni la historia del wolframio.
    Sorprende que incluso en parajes tan poco accesibles llegan las huellas de esas guerras y del trabajo que costó hacer llegar esas vías de tren y todo el sufrimiento para esa guerra de otros. Ojalá los humanos usáramos más el ingenio para mejorar en lugar de tanto destruir.
    Besos

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    1. Y es que las guerras no solo se libran en los campos de batalla Conxita. Precisamente le decía a nuestro experto en cine, Miguel Pina, que se rodó una película "Lobos sucios" de Simón Casal que relata la triste historia de las minas de wolframio gallegas en los años 40. Y sí tienes razón en la formas en las que los humanos empeñamos nuestro ingenio.
      Muchas gracias por tus comentarios y feliz semana!

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  13. Hola, Norte.
    Ni el tiempo, ni la naturaleza es capaz de hacer que estos sucesos se olviden. Gracias por traérnoslo y enseñárnoslo, porque en mi caso lo desconocía totalmente.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Es una historia, la del las minas de wolframio que a mi siempre me ha fascinado. Me cuesta entender como en la Galicia de los años 4o del siglo pasado podía haber espías de ambos bloques que pugnaban, los unos por hacerse con el minera, y los potros por evitar que los alemanes se hiciesen con el. Toda una historia de la que ya se han escrito novelas y se han rodado películas.
      Muchas gracias por tu tiempo!

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  14. Las minas abandonadas despiertan mucha tristeza, al menos a mí. Siempre que visito alguna pienso en las penalidades que sufrieron sus trabajadores, o los esclavos si son muy antiguas. El abandono indica cuán fútil es la ambición humana. Los nazis y sus ansias del wolframio, y la explotación con el servil Franco.
    Bonita manera de describir un paisaje arisco.
    Un abrazo.

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    1. En este caso la Mina das Sombras, con su historia, o mejor dicho con sus historias, viene a potenciar todavía más el atractivo del Xurés, al que a su atractivo natural hay que añadirle el interés histórico. Llevo años escuchando las historias de las gentes del lugar y darían para escribir más de una novela.
      Muchas gracias por tu tiempo!

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  15. Muchas gracias,Norte, por compartir tus fotos en ese recorriendo bello en el entorno natural en el Parque Natural Baixa Limia-Serra do Xurés en la provincia de Orense. En casa lugar de muchas provincias hay minas abandonadas, bien sea de wolframio, de carbón en Asturias y de hierro en Bizkaia. El paso del tiempo nos muestra la belleza del lugar con esas heridas de la explotación.Un abrazo.

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    1. En efecto todas las minas nos cuentan sin palabras historias de trabajo rudo y sufrimiento, y algunas como en este caso a las penalidades se le unen las circunstancias históricas y un entorno natural muy bello.
      Gracias por pasarte y comentar Manen!

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  16. Heridas de tierra y piel, tan duras y tan bellas como nuestra tierra
    abrazos grandes

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    1. Son cicatrices que difícilmente el tiempo puede borrar, especialmente las del sufrimiento de las gentes que allí trabajaron.
      Feliz semana!

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  17. El tema el wolframio es rigurosamente cierto, como también lo fue su valor estratégico en aquella II Guerra Mundial y como tanto El Eje como Los Aliados tuvieron muchísimo interés en tenerlo, y sobre todo, en que no llegara a los otros

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    1. Así es, por algunos lugares de Galicia todavía se pueden recoger multitud de historias que darían para muchas novelas. Bienvenido a El Baile de Norte!

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  18. Pues fíjate que lo me ha transmitido tu entrada es, sobre todo, la fugacidad del tiempo. Este enclave formado por hielos de hace 15.000 años, la historia de la extracción de ese mineral y finalmente esa foto del raíl cubierto de maleza. Todo es un suspiro... Maravilloso reportaje, Norte. Un abrazo!!

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    1. Gracias David, es un tema fascinante esa de los vínculos entre el medio natural y la impronta humana. En la Vieja Europa es difícil encontrar un lugar sin "cicatrices". Gracias por tu tiempo!

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  19. Inmejorable relato, Norte. Lo entendí todo y a la primera. Muy bien explicado e ilustrado para quien, como yo, no es de ahí. Ni siquiera cerca de ahí.
    Te dejo un abrazo.

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    1. Gracias, estoy seguro que en tu país la minería sigue dejando profundas cicatrices en la naturaleza … y en la sociedad. Un abrazo!

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  20. Dejando de lado las fotos (geniales, por cierto) y el relato (parte de nuestra historia que no tendríamos que olvidar), me quedo con que la Naturaleza va recuperando su espacio. Siempre lo hace pero por desgracia seguimos empeñados en robarle su espacio en lugar de aprender a convivir con ella.
    Siempre es un placer viajar contigo.
    Un abrazo.

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    1. Creo en efecto que esa es una de las conclusiones; lamentablemente la naturaleza cuenta con una menor capacidad de recuperación,... Gracias por tu compañía!

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  21. Norte posee el ojo, la sensibilidad y la buena pluma para mostrar al lector cómo se manifiesta el latir de la Naturaleza y, además, conducirlo con las frases adecuadas para que pueda acceder a las cicatrices que deja en ella la presencia humana.

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    1. Gracias Ariel por tus elogios pero en realidad en el relato solo hablan las fotos y la historia que nos cuentan.
      Un abrazo!

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